martes, 24 de enero de 2012

Volar – Un relato breve


Estoy volando.
Es verdad, por fin lo he conseguido.
Noto el aire aletear a mi alrededor. Me arqueo y lo siento abrazándome. Me extiendo un poco más y miro hacia los lados.
No es como en mis sueños. En ellos caigo y caigo desde un gran precipicio y justo cuando voy a llegar al suelo me despierto.
Pero no estoy soñando, esta vez es real.
Y el tiempo va muy lento, se quedó atrás en la azotea.
A un lado y al otro la ciudad parece querer engullirme, pero esta vez escaparé, se que lo conseguiré.
Me preparo para dar el impulso definitivo, pero apuro hasta el último segundo. Quiero sentir la emoción de planear pero cuando llegue el momento.
Hasta entonces solo quiero caer, y que el aire me abrace.
Me parece escuchar música, me dejo llevar por ella, pero parece lo contrario, que ella se deja llevar por mi.
Crescendo, los violines suben, los tambores resuenan. Ha llegado el momento, el suelo se acerca y mis fosas nasales se llenan de oxígeno.
Una señora me mira y me señala, yo la sonrío por dentro, no sabe de lo que soy capaz.
Cierro los ojos, quiero sentir el momento, la música crece y me envuelve, lo voy a conseguir.
Se hace un breve silencio, todo se vuelve calmo y una aguda nota surca el horizonte de mi mente.
Abro los ojos y sigo volando, planeando a pocos metros de los coches. Siento la corriente de aire abrazarme y navego sobre ella cogiendo velocidad.
Quiero ir más rápido, estiro mi cuerpo e imagino que soy una flecha. Me deslizo veloz, y andanadas de felicidad inundan mi pecho.
Al fondo, el mar.
Y mis compañeras, las gaviotas.


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