miércoles, 22 de junio de 2011

Ayer terminé mi primera novela


  Ayer terminé mi primera novela.
  Un amigo me dijo que era apuntar la fecha y el momento exacto. Fue el martes 21 de junio de 2011 a las 2:47 de la madrugada.
  No fue el día en que escribí la última palabra que cierra la novela, pero si el momento en el que escribí la última que hacía falta para completarla, dos capítulos antes del fin.


  Ahora queda finalizar el proceso de corrección, en el que me está ayudando mi hermana, realizar una lectura general para comprobar que todo está en su sitio, y dejarla volar para que encuentre su sitio.
Es un proceso al que estoy acostumbrado por mis años de trabajo musical. Durante años aprendí que en momento que terminas una canción, su trayectoria deja de pertenecerte. Adquieren vida propia, unas llegan lejos, otras no tanto; unas le alegran la vida a muchos, otras son solo para una persona.
Pero todas te devuelven algo importante, dinero y amor. Al cesar lo que es del cesar.

  Lo que me ha pillado por sorpresa es mi reacción al terminar. Durante años, cada vez que terminaba un álbum o un trabajo musical me sentía absolutamente deprimido. Era la “depresión post parto”, que le llamaba yo. En cambio, me he sentido feliz al terminar este libro, realizado. Siento que he superado una meta personal.
  Ha tenido momentos duros, difíciles y de zozobra. Han sido muchos años los que estuve madurando su historia en mi imaginación y tomando notas, meses y meses de investigación, y casi seis meses de dedicación exclusiva. Hace unos seis años que supe que por fin tenía algo interesante que contar, y ha merecido la pena.
  Porque además, como me aconsejó un amigo escritor, aprendí a pasarlo bien en el proceso, a disfrutar sumergiéndome en la historia y sus personajes. De algunos me he hecho amigo, de otros incluso he aprendido.
  Ahora me parecen parte de mi familia personal, y se que crecerán en la imaginación de otros, y eso me hace feliz.

  Tengo ganas de poder hablar de ellos, de discutir sus decisiones con mis amigos, de imaginar que más pudo pasar a su alrededor, de extender su mundo, de que tomen vida en manos de otros lectores.
  Algo de lo anterior me hizo recordar la figura de Prometeo, que tan presente tuve en mi interior durante toda mi carrera musical.
  No se, concluyendo puedo afirmar que esta ha sido una de las experiencias más intensas y agradables de mi vida, la recomiendo.
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