viernes, 1 de julio de 2011

Reconectar


Hoy me apetece compartir con vosotros una breve reflexión.
Esta mañana me levanté temprano y tras decidir que las musas en verano trabajan mejor de noche me fui a dar un largo paseo por el centro de Madrid.


No se porqué me llamó la atención la cantidad de gente que había hablando por sus móviles por la calle. De pronto recordé que hace tan solo 13 o 14 años esa era una imagen impensable. No teníamos móvil, ni por supuesto facebook, ni blogs. Yo abrí mi primera web en el 97, cuando ni siquiera existía aún una que representase a España como país.
Aquella era una web muy primitiva, cuatro páginas dedicadas a mi carrera musical y poco más, que recuerdo me costó Dios y ayuda maquetar pues el poco software que había para hacerlo era más complicado de manejar que un helicóptero.
Tenía email y conexión desde hacía año y medio, fue algo que me descubrió Cristóbal, productor con el que trabajaba mucho entonces, y que me lo vendió como el fin de las mensajerías.
La verdad es que fue un avance. De pronto nos podíamos mandar emails e incluso archivos pequeños, como midifiles (partituras digitales homologadas). Abrimos un servidor de noticias, descubrimos el IRC (creo que ya se llamaba así entonces aquel sistema de chat), y experimentamos por primera vez al poco tiempo una de las enfermedades de nuestro tiempo: la adicción a Internet.

Lo confieso, del 97 al 99 estuve enganchadísimo a Internet. Tanta información disponible (de todo tipo) me fascinó y atrapó. En España habían pocas páginas, pero fuera… había de todo, era como una fiesta sin fin.
Muchas veces me he preguntado cuanto afectó a mi rendimiento aquello, y si no habría podido profundizar mucho más en mi trabajo de no ser por aquella distracción. Pero lo superé, aunque Internet ocupa una gran parte de mi vida, rara vez me roba tiempo que no le pertenece.

Después llegaron los móviles.
Y entonces yo, que era de los que se podían pasar horas y horas hablando por la noche por teléfono (mis amigos lo pueden recordar), pasé progresivamente a hablar cada vez menos.
Tener a todo el mundo disponible a todas horas hizo del teléfono algo aburrido. Ya no te comunicabas, llamar se convirtió en algo más parecido a un acto de localización.
Hoy en día uso cada vez menos el móvil, y aún menos los sms, whatsapp, etc. No se porqué pero de pronto todo el mundo se lo toma con prisa al hablar por ellos y a mi me ponen nervioso.

Tal como le comentaba a alguien el otro día, primero fueron los emails, luego los chats, las webs, blogs, fotolog, myspace, facebook, twitter, y estoy convencido que la próxima red que triunfe ni siquiera te dejará escribir, solo expresarte con emoticonos.
La comunicación se reducirá a monosílabos que otros habrán decidido.
¿Nos será fácil reconectar?.

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