viernes, 30 de diciembre de 2011

Mis deseos para el año nuevo


Juan Belmonte

Llevo tiempo sin escribir aquí. Es algo que me suele pasar cuando en mi vida suceden muchas cosas, me cuesta rascar un minuto para reflexionar.
Pero no quería despedirme de este 2011 sin comentar brevemente todo lo que me ha sucedido este año.


Mi año empezó realmente en febrero, cuando decidí dejar el trabajo para terceros en el que estaba. Fue una decisión que me costó tomar, pero de la que no me arrepiento. Allí me estaba apagando, y estaba dejando de lado mucho de lo que en mi me había ayudado a ser quien soy.
Lo hice porque quería terminar el libro que llevaba escribiendo varios años, y lo conseguí. Terminar de escribirlo fue un momento increíble, de autorrealización, de liberación, que desde entonces le recomiendo encarecidamente a cualquiera que sienta el gusanillo de la escritura.
El libro comenzó en septiembre su periplo editorial, en el que sigue con viento favorable, y espero que vea la luz en este año entrante, para así poder compartirlo con vosotros. Es una historia curiosa, de alguien pequeño a quien le suceden grandes cosas, que a veces no entiende, pero que termina por aceptar, no sin sorpresas. En una editorial lo han etiquetado como thriller político, a mi me gusta pensar que es una novela realista con toques fantásticos, de esas que se te meten dentro y quieres que nunca se acabe, pero bueno, el tiempo lo dirá.
Mientras escribía, y una vez terminado el libro, recibí varias ofertas de trabajo para volver a hacer lo que hice durante los tres años anteriores, pero dije que no… a medias. No quiero coartar mi recién ganada libertad, aún no. He ido aceptando alguna cosilla como consultor y diseñador de e-commerce, pero no me veo volviendo a ello a tiempo completo. Salvo que aparezca algo que me ilusione, claro está. Uno nunca puede decir no, este año me ha ratificado ese tópico.

Terminado el verano, y sin mucho que hacer, un día se me ocurrió una canción. Fue sin querer, y aún me sorprendo por ello. De pronto saltaron todas las alarmas y me agobié durante unos días. Se suponía que me había retirado de la música. No quería volver a aquello, a pasar por el infierno en el que se convirtió mi “vocación” los últimos años. Volver a sentir el escrutinio, la maldad sinsentido de alguna gente, los despachos de las discográficas… Pero esta vez tuve la suerte de tener gente a mi lado que me supo aconsejar bien.
Hablar de ello me ayudó a ver el lado positivo, lo bueno que la música aportaba a mi vida.
Decidí no forzar nada, dejarlo fluir, y no plantearme nada más que disfrutar con ello, con el placer de componer y volver a tocar mis instrumentos. Una cosa llevó a otra, y he terminado el año con un proyecto a medio camino. Vuelvo a trabajar con Coral, con quien tan a gusto trabajé hace ya diez años en su primer álbum. Nos lo tomamos con calma, sin presiones. Lo hacemos porque nos gusta, y solo por eso. Lo demás, ya se verá. No pienso plantearme nada relacionado con la rentabilidad o el negocio hasta que haya terminado la última canción.
Definitivamente, este año he abrazado el movimiento “slow” :-)

2011 ha sido un año de profundos cambios, de cerrar etapas y abrir nuevas. Un año en el que he perdido gente querida a la que se que echaré de menos hasta que les vuelva a ver, y en el que mucha gente que conozco ha sentido la apisonadora del “poder” sobre ellos.
Me asusta un poco que este mundo en el que vivimos camine tan alocadamente hacia la diferencia y el elitismo. Los extremos no son buenos, y tanta creación de pobreza no anuncia más que desgracias. La avaricia no es buena, y lo es menos cuando no se basa en nada productivo.
Por pedir un deseo, pediría que cada cual intentase ser constructivo con su entorno. Es mejor preguntarse que puede hacer uno por mejorar las cosas que esperar que vengan y te las arreglen. Los agoreros dicen que el mundo se acaba en el 2012, ¿no es la excusa ideal para intentar hacerlo un poco mejor? :-)
Termino el 2011 ilusionado, con ganas de hacer lo que esté en mi mano para que el 2012 sea un año brillante para cuantos me rodeen. Hacia tiempo que no sentía esta sensación. Os deseo lo mismo y un poco más.
Feliz año nuevo.
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