viernes, 12 de octubre de 2001

Amor


El hombre al que amo es como yo soñé.
Es aquel que me comprende sin mirar y el que escucha mis silencios.
El hombre al que amo no ha llegado todavia, pero se que al venir, su mirada me anunciará lo que está por llegar.
Los hombres a los que ame no supieron gastar mi tiempo, solo erosionaron un poco la estatuá en la que me convertí al perderle en aquel dia.
Solo tu sabras amar mi cuerpo, solo tu sabrás la combinación de mis deseos, solo el que ha de llegar sabrá que es lo que yo quiero.
Por esta especie de embrujo sigo enganchado a ti desde hace siglos, y vivo sin vivir la vida que me llega por la puerta de mi consciencia, ya que sigue siendo en sueños cuando te encuentro, y maldita la hora en la que el recuerdo de ellos me falta, pues es entonces cuando mis dias se vuelven grises y mis tardes palidecen en la melancolia y la soledad.
Llega ya mi amor, pues esa soledad cada dia ensancha más su sonrisa, al saberse en posesión de una nueva alma, y es cruel saber que de esto ser un sueño, así se cumpliria, pues incompleto prefiero permanecer, a ser derruido por enjambres de mediocres compañias.
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